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El Monstruo de Colores

Ana Llenas

El monstruo se ha hecho un lío con sus emociones, y habrá que buscar colores que le ayuden a identificarlas.

Fuente: CasadelLibro

Blues. La música del delta del Mississippi

Ted Gioia

Si alguien puede hablar de música con la documentación de un investigador, la pasión de un novelista y el amor por la anécdota de un fan, ese es Ted Gioia. Tras su monumental ‘Historia del Jazz’ (1977), ahora invita al lector a un viaje desde las plantaciones del Mississippi, donde nació el blues, para irse ?a husmear un tiempo por Memphis y establecerse al fin en Chicago? (Peter Guralnick). Veremos cómo el blues ?tuvo un hijo al que le llamaron rock and roll? (Muddy Waters), y cómo dejó sentir su influencia sobre varias generaciones de músicos, empezando por Elvis Presley.
El meticuloso trabajo de campo del autor (?para entender no solo a los músicos, sino a su música?, Boston Globe) le permite además trazar con pulso firme el entorno económico, social y racial de unos músicos que conquistaron el mundo desde el peldaño más bajo.

Fuente: Popularlibros

Una Comedia Siciliana

Leonardo Sciascia

«B. es un gran pueblo siciliano lleno de personas extrovertidas, emprendedoras, agudas; los habitantes de B. son famosos por su astucia en toda Sicilia, puede incluso que en Italia. Producen limones, magos y hombres de genio. Mis amigos G., B. y S., dotadísimos cada cual en su campo, son de B.; y no son los únicos. Es un pueblo hermoso: bien cortado, rico en monumentos, circundado de limones y de mar. Una mafia poco vistosa, y por tanto muy seria. Algún delito de honor. Las relaciones entre las personas parecen ser abiertas y francas: entre familiares, entre amigos y enemigos, en el amor; pero la verdad es que la vida del pueblo se mueve como en dos planos: uno enfático y mistificador —diálogo, luz, fiesta—, y otro encerrado y secreto, corroído por la aspereza de la violencia y la desesperación. Es, en suma, el lugar donde los dos modos de ser de Sicilia, Catania y Palermo, el comercio y el feudo, el teatro y la soledad, confluyen: pero en dos planos distintos, sin encontrarse.

Fuente: GalloNero